Uno de los recuerdos plasmados por siempre en mi memoria de mi temprana juventud, será la primera vez en que bebi una cerveza y me puse mi primer cuete junto con mi amiga de el alma Rocío (si...,lo se, lo se, nos pusimos cuete solamente con una cheve pero ya se darán cuenta por que)
Esta inolvidable etapa tuvo su génesis durante "El ritual" y desde la hora en que me levante de la cama esa mañana, jamas me imagine que ese día se convertirá en uno de los momentos mas relevante de mi vida. Aun hoy en día, lo considero como un fragmento de uno de los episodios mas reales y especiales que son la suma de las partes de lo que conforman lo que ahora soy.
El ritual; en este día de gloria se dejaban atrás las tareas, los maestros y demás obligaciones. Pero en especial se dejaban atrás; los regaños atosigadores y la mirada reprochante de los padres... aunque solo fuera por unas pocas horas para ir a alguna Plaza con los amigos a tirar el roll.
Si, lo adivinaron...el esperado; fin de semana, en el que toda la chaviza salíamos (unos con permiso y otros sin el) como marabunta a tirar el cotorreo con los amigos; que a ver una película de estreno, que ir a comer una Pizza o a saborear un helado Bing etc. Ahh....los recuerdos!!! Este ritual era y seguirá siendo la religión de moda de la juventud y para que mentir, Rocío y yo nunca le fallábamos al templo... En ese entonces nuestro Templo de adoración era porsupuesto; Plaza del Sol que era sin duda el lugar del momento!
Entre la parte mas interesante de este ritual se encontraba el ir a ver los escaparates y a los chicos guaperrimos que también se encontraban checando "la mercancía". Por lo regular a esa edad sin trabajar y tan solo con una triste mesada no se podía mas que ir solo a mirar. Muchas veces teníamos que elegir entre comprar algunos trapos de moda en la tienda Lob o hacer malabares con el dinero para que te aguantara todo el resto de la tarde. Y por si fuera poco; aparte tenias que guardar un poco de cambio para tomar el...che camión de regreso a casa! Aunque debo admitir que muchas veces nos tuvimos que ir a pata o de aventón! – lo segundo siendo la mejor opción ya que nos daba la oportunidad de conocer a mas chicos. -
En este funesto fin de semana en el "Templo" cambio todo; en medio del paso de las horas y de la gente que miraba, en un instante la inocencia se nos escapo (no sean mal pensados, es solo para darle mas drama a la historia). Pero ahora que lo veo de esta manera - creo que si - de una manera inocente, casi inapercibida dejamos la inocencia atrás. No recuerdo bien si había sido el cumpleaños de Chio o era el dinero que habíamos ahorrado gracias a que les bajábamos constantemente a otros compañeros de la secundaria su lunch durante toda la semana. Bueno, el caso es que ese día por alguna razón traíamos mas dinero de lo normal y sintiéndonos un poco generosas y de mundo ese tarde se nos antojo el ir a sentarnos a un lugar que se llamaba Cheers (ya que teníamos un chin... de tiempo echándole el ojo, por que siempre veíamos a chicos sentados ahí) pero siempre se encontraba fuera de nuestro alcaze monetario.
Sentadas por fin ahí y haciendo uso de nuestro carácter amigero, conocimos a el dueño del restaurante. Herbert Kunz; Suizo y de sonrisa amable. Para los de nuestra edad Herbert ya era considerado un rucairo, pero Herbert se encontraba en los años plenos de la vida. De cualquier manera nunca nos importo su edad, porque Herbert de inmediato se convirtió en una de las personas a la que mas guardábamos respeto y admiración. Herbert era un inmigrante de Suiza y desde ese día siempre nos daría consejos, nos contaría sus aventuras por todo el mundo y de la manera liberal que el tenia de ver la vida. A Chio y a mi todas sus historias nos parecían tan exóticas, como distantes...pero siempre llenas de aventura. Creo que mas de una vez ahí sentada escuchando sus historias se avivo la eterna flama de el fuego interno que me propulsaría a querer viajar y visitar todos esos lugares tan fantásticos.
Chio y yo en ese entonces todavía eramos de la onda Parchis Menudo y Timbiriche (osea eramos bien babas), participábamos en el coro de la Iglesia (bueno...solo por que a Chio le gustaba Silvano que era uno de los chicos mas guapos de la secu y al que acosábamos constantemente), no digo que eramos unas persignadas o mojigatas pero eso si, no teníamos mucha experiencia en eso de vivir la vida... Ni siquiera teníamos un novio de planta...solo algunas aventurillas de "manita sudada" por ahí y nada mas.
Platicando ese día con Herbert, el nos pregunto; que deseábamos tomar – usualmente hubiera sido un coca cola o una malteada – Pero ese día después de escuchar sus aventuras nos sentimos de mucho mundo también y con un poco de vacilación pedimos una cerveza...Todavía recuerdo la mirada nerviosa que intercambiamos Rocío y yo cuando se fue el mesero con nuestra orden. Ya no nos podíamos echar para atrás!
Cuando por fin nos trajeron la cerveza nos la dieron en el acostumbrado "tarro bien frió". A Rocío y a mi nos pareció un poco tosco el tener que beber de semejante tarrote, así que le pedimos un popote al mesero que nos atendía. Herbert nos dio una mirada divertida que no supimos interpretar en ese momento y con el popote en la mano le pedimos a Herbert que continuara con mas de sus historias. Bueno...que les cuento, en menos de una hora Rocío y yo ya estábamos hasta atrás. Era una sensación nueva, burbujeante e intoxicante, podíamos palpar los colores, olores y sabores que sin inhibición se desplegaban en un territorio desconocido pero sin embargo ya por mucho tiempo anhelado.
Después de un buen rato de euforia, lentamente desde un recóndito rincón de nuestra mente un pequeño destello de temor nos acogió...ya se acercaba la hora de regresar a casa. "Dios mío! Nos van a oler nuestros padres a cerveza." Yo ya estaba un poco incomoda tratando de pensar como le haría para llegar a casa sin que mis padres se dieran cuenta de que venia intoxicada. Herbert sugirió tomarnos un café y nos invito algo de comer, poco a poco las burbujas que se movían libremente por mi cerebro empezaron a disminuir y la claridad de mi mente como que medio volvió. Recuperando un poco la claridad ocasionó que ahora el terror se apoderara de mi con mas fuerza "Que acabamos de hacer?" "La que nos espera!" me pareció como que el alcohol lubrico mi cerebro, porque me pasaron mas de mil escenarios por mi cabeza de lo que me pasaría en cuanto llegara a casa.
Con una ultima oración en el "Templo" salimos disparadas para la casa, ya eran cerca de las 10:30. La hora de llegada para no recibir un regaño era a las 9:30...ahora tendría que enfrentarme a mi Papa y explicarle el por que de mi tardanza. Todavía sintiendo los estragos del alcohol mi mente se encontraba confeccionando un buen rollo para que no me fueran a castigar. Pero ninguna excusa era buena para ocultar el echo de que me había embriagado, todo esfuerzo por pensar en algo bueno era en vano.
Creo que la angustia tendría un efecto mágico por que para cuando llegué a la casa ya me sentía mas clara y con mas seguridad, pero aun tenia miedo de que olería a cerveza. Todavía estaban las luces de la sala prendida, me di una persignada a la entrada de la puerta y rodando la perilla me arme de valor. Con el corazón latiéndome en los oídos, de pronto escuche muchas voces, eran los amigos de mi padres que estaban de visita! "No habría regaño después de todo!" Los salude a todos rápidamente, le dije a mi Mama "buenas noches" y me metí de inmediato a mi cuarto. Cerrando la puerta detrás de mi con una sonrisa me dije "Es un echo!" "Oficialmente por primera vez me había puesto jarra y mis padres ni siquiera se las...olieron, muuaaaaah".
Acostada en medio de la obscuridad, le di gracias a Dios por haberme echo el milagrito. No cabía duda, había valido la pena todas las cantadas y misas que nos aventábamos en el coro de la iglesia. Ahora si, con Dios como aliado de repente me sentí invencible y en la cima del mundo. Ya casi antes de caer dormida me paso un pensamiento por la mente "Como le iría a Rocío?" "Espero que Dios no hubiera estado muy ocupado ayudándome a mi?"...No cabe duda! Nunca aprendemos!
Gracias Herbert y Chio por los recuerdos!
© 2007- Paty Ochoa













Avy, siempre es bueno recordar verdad?
Paty, todavia tengo una mini falda que compre ahi, ja ja ja...Como que no te acuerdas? Como a de haber estado la pachanga eh?
Angel, que paso ya agarraste tu tasa de cafe? Como estaba enferma me puse a escribir y escribir...jajaja
Publicado por: PatyC | jueves 24 de mayo de 2007 en 7:23
Dang!
Tu primer libro PatyC!
Regreso para leerlo con mas calma , necesito un cafecito para una entrada tan rica en texto.
Hasta el rato!
Publicado por: ANGEL | martes 22 de mayo de 2007 en 17:12
si, a mi tbn me gsto tu post...yo conozco ese templo del que hablas y alguna vez tambien me compre alguna garrita en ese Lob jajaja
Ahh yo no me acuerdo de cuando em tome la primera..que lastima jajaja
Publicado por: Patricia | martes 22 de mayo de 2007 en 15:58
Jajajajajajaja que buen post, y que buena anecdota!, jajajajaja, me has hecho recordar las mias. Un saludo!!!
Publicado por: AVRIL | martes 22 de mayo de 2007 en 10:45