Muchas veces hablamos de nuestra familia con los amigos del colegio, del trabajo del gimnasio etc. Y en mi caso; mi familia es de lo que casi siempre hablo ya que solo vivimos en Chicago mi hermana Laura y Yo. Esta tarde me puse a platicar con una amiga del trabajo en un coffee break, lo mucho que extraño a todos mis familiares y amigos que están en México, de como disfruto el poder recibirlos en mi casa cuando vienen de visita y de lo mucho que nos divertimos cuando tenemos la oportunidad de reunirnos.
Le comente que había empezado este blog para mantenerme mas unida a ellos y ella me comento que le daba un poco de envidia el tipo de relación que tengo con mi familia. Casi como en confesión me explico que aunque ella tiene a toda su familia aquí en Chicago, le es muy difícil mantenerse en contacto. Todos sus hermanos y hermanas están siempre muy ocupados y nunca falta algún pretexto para evitar el pasar a saludarse (desafortunadamente es un síndrome de muchos Americanos). En medio de un suspiro doloroso me dijo que la única vez que alguien de su familia la llama por telefono es para darle malas noticias. Levantando mis cejas no supe mas que decirle...Cuanto lo siento, que mala onda!
De regreso en mi escritorio con mas energía gracias a mi capuccino, me puse a pensar que en verdad soy afortunada de tener la familia que tengo. Reflexionando me doy cuenta de que muchas veces no lo siento así...tendiendo a enfocarme en lo malo sin advertirlo, me es fácil no ponerle valor a el echo de cuanto mi familia significa para mi. Hoy haciendo un recuento de mis bendiciones, agradezco el que sean parte de mi mundo; mi Mama, mi hermano Víctor, mi hermana Laura, mí esposo Mark, mis dos gatitas Kika (Chub-e-lina Its-a-belly) y Missy (Miss kitty bird), mi primos y tíos en México, Guadalajara y Canadá. Muchas gracias por ser parte de mi familia.
© 2007- Paty Ochoa













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