
Con un nudo en la garganta y las lágrimas a flor de piel renuente ese día me baje de tu auto. No había duda alguna...esta vez si seria en verdad la ultima vez! Mientras me alejaba la memoria de lo nuestro a cada paso se esfumo. Para que negarlo...si, a mi pesar no pude evitarlo...echando un ultimo vistazo me quede viéndote partir y por el retrovisor de tu auto supe que de reojo tu también no pudiste evitar por ultima vez clavar tus ojos en mi.
Con una angustia ensordecedora en ese instante los dos comprendimos que el ultimo vestigio de nuestro amor se diluiría para dejar de existir en cuanto la distacia aumentara entre el reflejo de tu retrovisor y donde paralizada por el dolor me encontraba yo.
Por un breve momento quise correr hacia ti y como siempre aferrarme al pasado pero el amargo sabor de tus palabras y mi desilusión me regresaron crudamente a la realidad y así, bajando la mirada decidí que lo mejor para los dos era el dejar que te alejaras al fin de mi.
En silencio, resignandome a un futuro sin ti, apretando un puño, mi alma grito con ciega rabia por primera vez lo que mi corazón nunca se atrevió a decir....“ni una lágrimas mas por ti!”
Ese día deje por fin de mirar hacia atrás, mi esencia se esfumára de tu memoria y lentamente yo dejare que el tiempo disipe el intoxicante recuerdo de tu besos que embriagaron por tantos años a mi ser. Solo nos separa el vació imponente de la distancia y el ultimo recuerdo de nuestra historia se desvaneció ese día cuando el reflejo de tu rostro en el retrovisor en un pequeño punto se convirtió.
Levanté la mano y te dije adiós, pero muy dentro de mi en ese preciso instante supe que fue un...“Hasta nunca mi amor”
© 2009- Paty Ochoa
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